Oscar
Girardoteño de nacimiento, Oscar es ingeniero electrónico y geek por vocación y dedicación. Su vida se mueve en torno a los números y es vista por algunos amigos como si fuera un videojuego. Creativo, polifacético, hablador en 3 idiomas (y quizás hasta más), habita de manera legal como residente en el país más al norte de América desde hace más de un año.
Interesado en el buen cine, no muy amigo de la televisión, fanático del futbol, hincha fiel, realista y paciente de su “millitos”, el baile y la cocina no son su especialidad ni preocupación en el camino de la vida. Promotor y fiel defensor de las reglas ortográficas del español, las cuales acompaña con su excelente redacción, prefirió estudiar un poco más los idiomas que ingerir alcohol en las madrugadas.
Disfruta de la rumba y la compañía de los buenos amigos, pero siempre muy fiel a la familia. Le gusta nadar contra la corriente, poco le gusta la monotonía y de ahí que la creatividad y originalidad son parte de su estilo, sin importar lo que otros digan.
Considerado un excelente amigo, es altruista en esencia y poco conservador, asertivo, diligente y empático, el orgullo no hace parte de su vida. Reconocido como una persona mediática, convencido que el diálogo mejora cualquier situación, calculador y evaluador de todas las situaciones y posibilidades, pero gracias a esto muy seguro de sus conocimientos y de las decisiones que toma.
Prefiere la autosuficiencia pero disfruta en todo momento trabajar en equipo, la responsabilidad es primordial para él. La mayoría de las veces es un tanto meticuloso en su quehacer, buen observador, tolerante, centrado, no se irrita con facilidad, por lo que es más común verlo sonreír que disgustado.
Complacido con los regalos de la vida, agradece siempre al ser supremo hasta los detalles más pequeños, se comunica con claridad, abierto a la escucha, acepta y ve las críticas como oportunidad para mejorar, no agrede y la paciencia y la tolerancia son sus grandes virtudes en una mezcla con su sentido del humor, es directo y sincero pero emotivo. Noble, fiel, razonable y realista de sus ideales, emprendedor y líder, hábil e ingenioso para cualquier actividad, amoroso y comprensivo, leal y en pocas palabras: único en su especie.